DNI Salta.- Rosario de la Frontera atraviesa horas de fuerte conmoción tras un violento robo ocurrido en la madrugada del domingo, protagonizado por un grupo de delincuentes armados que actuó con una modalidad propia de un “grupo comando”. El nivel de violencia desplegado no tiene antecedentes recientes en la ciudad y encendió la preocupación de vecinos y comerciantes.
El hecho se registró cerca de las 3 de la mañana, cuando los asaltantes derribaron la puerta principal de una vivienda particular utilizando un ariete. Una vez dentro, redujeron a las personas presentes, las ataron y las golpearon brutalmente, mientras las amenazaban con armas de fuego de gran calibre. De acuerdo con los primeros indicios, los delincuentes se habrían hecho pasar por efectivos de la Policía Federal para imponer control al advertir que el inmueble no estaba deshabitado.
Según la reconstrucción preliminar, los propietarios se encontraban de vacaciones y los atacantes habrían actuado bajo la presunción de que la casa estaba vacía. Sin embargo, en el interior estaban los hijos del matrimonio, quienes cuidaban la vivienda. Ambos jóvenes resultaron heridos por la golpiza, aunque se encuentran fuera de peligro y bajo seguimiento médico.
Durante el asalto, la banda sustrajo una importante suma de dinero, joyas y documentación personal considerada sensible. La precisión del golpe, la violencia ejercida y la aparente información previa con la que contaban los autores del hecho llevaron a los investigadores a manejar la hipótesis de una organización delictiva con tareas de inteligencia previa sobre las víctimas.
Fuentes vinculadas a la causa indicaron que un robo de características similares se habría producido en el barrio El Mundial, donde otra familia comerciante fue asaltada mientras se encontraba de viaje. En ambos casos, las víctimas se dedican al comercio, un dato que refuerza la sospecha de que los delincuentes seleccionaron los objetivos con información anticipada.
En el marco de la investigación, trascendió que el grupo se habría movilizado en un automóvil Peugeot, elemento que ahora es analizado por los investigadores y podría resultar clave para reconstruir la huida.
Ante la gravedad de los hechos, las familias damnificadas solicitaron la colaboración de vecinos y comerciantes que cuenten con cámaras de seguridad privadas. El pedido se da en un contexto complejo, ya que las cámaras de vigilancia urbana de la ciudad no estarían operativas, lo que limita la obtención de registros oficiales.
Hasta el momento, la policía no brindó detalles sobre el avance de la causa, que se maneja con hermetismo por tratarse de uno de los episodios delictivos más violentos registrados en los últimos años en Rosario de la Frontera.










