Cuatro muertes, una condena y la libertad anticipada de un conductor ebrio

DNI Salta.- Ana Belén y Juan Cruz Jurado, Rodrigo Tapia y Mario Liendro fueron las cuatro víctimas fatales del hecho ocurrido el 19 de enero de 2014 en el camping complejo Juanillo López, ubicado sobre la ruta nacional 51, en jurisdicción de Campo Quijano. Ese día, Jorge Omar Barrientos, conduciendo su automóvil en estado de ebriedad y a alta velocidad, ingresó al predio y atropelló a varias personas, provocando una de las tragedias viales más graves registradas en la zona.

La secuencia comenzó durante la mañana de aquel domingo de verano. Barrientos, empleado de una curtiembre de Rosario de Lerma, invitó a un grupo de jóvenes a consumir bebidas alcohólicas, asegurando que él se haría cargo de los gastos. Con el correr de las horas, y tras una ingesta prolongada de alcohol, tomó su Fiat Uno rojo y se dirigió por la ruta a una velocidad extrema.

De acuerdo a lo reconstruido en la causa judicial, el vehículo circulaba a unos 170 kilómetros por hora cuando el conductor perdió el control. El auto derrapó, atravesó el alambrado perimetral del camping y salió despedido hacia el interior del predio, donde impactó de lleno contra un sector donde se encontraban varias personas reunidas.

El automóvil terminó su recorrido tras chocar contra un Renault 9 estacionado, que actuó como elemento de contención. El impacto fue devastador. Ana Belén Jurado, Juan Cruz Jurado y Rodrigo Tapia murieron en el acto. Mario Liendro, que viajaba en el vehículo junto a Barrientos, sufrió heridas gravísimas y permaneció internado durante ocho días, hasta que finalmente falleció como consecuencia de los traumatismos.

La causa fue elevada a juicio y quedó en manos de la Sala II del Tribunal de Juicio, integrada por los jueces Ángel Amadeo Longarte, Bernardo Ruiz y María Victoria Montoya Quiroga. El tribunal condenó a Jorge Omar Barrientos a ocho años de prisión por los delitos de homicidio simple, lesiones graves y lesiones leves con dolo eventual, en concurso ideal.

Durante el proceso judicial se estableció que las víctimas no fueron consideradas parte de un accidente de tránsito convencional, ya que no se encontraban circulando ni participando del tránsito vehicular al momento del impacto, sino dentro de un predio recreativo.

Años después, y tras cumplir cuatro años de detención efectiva, Barrientos recuperó la libertad. La medida se basó en informes favorables vinculados a buena conducta, trabajo asegurado y domicilio fijo, lo que habilitó su excarcelación anticipada.

La decisión generó un profundo malestar entre los familiares de las víctimas, quienes expresaron su dolor y cuestionaron que el responsable de la muerte de cuatro jóvenes haya quedado en libertad sin cumplir la totalidad de la condena impuesta por la Justicia.