DNI Salta.- Desgarrador testimonio en DNI SALTA de Ismael, quien arriesgó la vida en la pandemia, trabajó cinco meses gratis, fue explotado, y terminó siendo descartado por un Gobierno provincial que descaradamente sostiene el discurso del ajuste en la política y aumentó casi en un 200 por ciento los sueldos a los funcionarios de la casta. «Es muy ilógico, cómo puede ser que un funcionario público tenga diez secretarios, y haya en Salta una enfermera para diez pacientes», se preguntó.
Una muestra más de un Gobierno provincial plagado de mentiras, de injusticias propiciadas por el poder, de relatos descarados de «ajuste» y de déficit en medios nacionales, cuando para el adentro el ajuste solo aplica al trabajador, al esencial, al vulnerable, y se habla de «superávit» instalando un discurso confuso.
El Gobernador Gustavo Sáenz, para enfrentarse con Javier Milei, comenzó a echar a trabajadores esenciales de la Salud pública, para luego sostener excusas y decir en todos los medios nacionales por los que se pasea gastando siderales fortunas en publicidad, de que la gente está perdiendo el trabajo en Salta porque «Milei no les manda plata».
Ismael Fabián Ávalos, trabajador de la salud del Hospital Papa Francisco, es uno de los tantos esenciales que perdieron su trabajo en los últimos días de un momento a otro para sostener a un sistema viviado de corrupción y relatos mentirosos para el «afuera».
A Ismael, que acudió a DNI SALTA angustiado por quedarse en la calle sin motivos ni justificaciones, le hicieron firmar una nota de despido sin explicaciones por voluntad unilateral de la administración del Hospital Papa Francisco.
Y el caso de Ismal llegó también para desnudar, no solo la impunidad y la insensibilidad de quienes nos hobiernan, sino para exponer cómo el Estado provincial sostuvo durante tanto tiempo a trabajadores con contratos magros y en condiciones deplorables por períodos largos y mayores a lo permitido. para luego abandonarlos a su suerte.
Destrato total
«Quedé en la nada después de tanto tiempo de aportar en el Hospital, entré en el tiempo de pandemia cuando la gente tenía que quedarse en su casa. Me siento deshauciado por el Estado, el Gobernador decía que éramos héores y fue una vil mentira. Viví cosas horribles en el Hospital, la mala coordinación de los jefes, explotación laboral y sueldos muy por debajo de la canasta. Recibí promesas de pasar al Estado y no cumplieron, estaba en el Presupuesto 2023 estipulado para ello», explicó aún sin entender las razones de su despido Ismael Ávalos.
Mientras que Salta tiene un plazo fijo más de 67 mil millones de pesos en el banco, según la información oficial del Banco Central, como si la Provincia fuese una empresa privada,y mientras miles de millones de pesos fueron enviados por Nación durante la pandemia, dinero que nunca apareció en el Presupuesto, y que hasta hoy el ministro de Economía Roberto Dib Ashur no suplo explicar dónde fue a parar, el hilo, como siempre en Salta, se corta por lo más delgado y vulnerable.
Humillaciones constantes
«Cuando entramos, estuvimos cinco meses trabajando gratis sin cobrar un peso, cinco meses enteros me trasladé desde zona norte a zona sur para trabajar. Siento impotencia, no nos escucharon nunca, somos muchísimos los contratados. Ellos nos mintieron, nos prometieron pasar a planta y hoy nos echan sin justificación alguna, pregunté en Recursos Humanos y no tuve explicaciones. Nos dijeron con absoluta frialdad que no me necesitaban más», contó Ismael en DNI SALTA, reflejando la paradoja para un sistema de salud precario que necesita de muchos trabajadores, y que destratan y descartan a los mismos.
Hipocresía
Mientras que la excusa y el nuevo relato habla de que «no hay plata y todo es culpa de Milei», Sáenz sostiene a funcionarios con cargos altísimos e infló más el gasto político, mientras que paralelamente recorta a los trabajadores esenciales, y pasea su hipocresía y su caradurez en medios nacionales donde se pasea, al decir que está ajustando en la política mintiendo descaradamente, culpando a gobiernos anteriores por el Fondo del Bicentenario y otras cuestiones, sin denunciarlos ni llevarlos a la Justicia. Además, en Buenos Aires sale a mostrarse como el que genera consenso, cuando en Salta jamás abrió en serio al diálogo con los trabajadores.
«Ningún representante de gremios de la salud se comunicó conmigo, solo una compañera que me sugirió de acudir a DNI SALTA. Buscan someternos desde el Gobierno para que renunciemos, pero yo amo mi trabajo, yo amo a ayudar a la gente. Vivo en la indigencia, no tengo plata para contratar un abogado, viví tres años esclavizado, sin vacaciones, sin días de descanso, para quedar ahora en la nada», lamentó con angustia Ismael, quien tuvo la valentía de contar su situación y representar a tantos otros trabajadores del ámbito público manoseados e injustamente despedidos.
«Una vez más, ganaron los políticos, es muy ilógico, cómo puede ser que un funcionario público tenga diez secretarios, y haya en Salta una enfermera para diez pacientes. Jamás se acercan a los hospitales funcionarios para preguntar si comemos o cómo estamos», concluyó.









