Son varios sectores en pugna que le dieron un ultimátum al Ejecutivo provincial para este viernes. De lo contrario, entrarán en paro con duras medidas de fuerza. Exigen paritarias justas sin sueldos de hambre.
DNI Salta.- En las últimas horas la Policía de la Provincia le dio un ultimátum al Gobierno provincial, y varios sectores de la fuerza se sumaron a la lucha que hoy lleva a distintos sectores esenciales de la ciudadanía a exigirle al Ejecutivo provincial diálogo, sensibilidad y salarios acordes a servicios altamente imprescindibles de la sociedad, como es la docencia, el personal sanitario y, en este caso, las fuerzas de seguridad disconformes con sus sueldos de pobreza.
En la emisión televisiva del jueves por la noche de DNI SALTA recogimos los testimonios de dos sectores fuertes de la Policías, en este caso, que responden y representan las demandas de los uniformados activos, como en otra oportunidad el pedido por mejor calidad de vida llegaba desde los familiares y los retirados de la fuerza. En este caso, son los policías autoconvocados los que decidieron nuclearse y aunar fuerzas para exigirle al Gobernador Gustavo Sáenz mejores condiciones laborales y salariales.
Crece la protesta policial en Salta, que ya no es inherente a un solo grupo, sino que se van sumando más sectores para darle forma a un reclamo universal dentro de la familia policial. Este jueves, en la edición en vivo de DNI tuvimos como invitado en nuestros estudios a Rodolfo Serrano, titular de la Fundación Azul, que representa a la Policía en actividad, y también a los retirados. Y en paralelo, en diálogo telefónico, alzó la voz en representación de los Autoconvocados de la fuerza el subcomisario retirado Julio Cardozo, referentes de otro de los sectores potentes que se suma a la protesta, en pie de guerra contra la mala distribución de ingresos de la gestión Sáenz.
Desde ambos polos de la incipiente pero potente lucha policial coinciden en el malestar por los sueldos de hambre, cuando hoy por hoy un agente que recién se inicia poniendo el cuerpo y arriesgando su vida en las calles percibe 150 mil pesos mensuales, un haber que en estos días de crisis e inflación se halla muy por debajo de la canasta básica familiar actual.
La fuerza policial exige ser convocada por el Ejecutivo para iniciar una paritaria justa ante tanto despilfarro y contraste de sueldos millonarios de altos funcionarios públicos en desmedro de los trabajadores que ponen el pecho y la integridad día a día en las calles, combatiendo contra la inseguridad y todos aquellos flagelos originados por un sistema perverso y decadente, como el que lleva adelante la clase gobernante en Salta.
De no tener respuestas hasta este viernes, los distintos sectores policiales en pugna el lunes llevarán adelante los uniformados activos en el Centro Policial Sargento Suárez, para luego endurecer la medida y marchar hacia la Casa de Gobierno del barrio Grand Bourg.
«Un concejal gana un millón de pesos, cuando un Policía en el norte recién con el aumento llega a los 152 mil pesos, estamos abajo de la línea de la pobreza cuando cumplimos un rol muy importante en la sociedad. Este Gobierno no valora el trabajo. Con 150 mil pesos, un policía tiene que pagar donde sea trasladado un alquiler de 60 mil pesos, y los restantes 90 mil pesos tiene que enviar a la familia acá para que también pague un alquiler», graficó el titular de la Fundación Azul, Rodolfo Serrano, sobre la realidad de la familia policial en Salta.
«El Gobierno hizo de la Policía no una fuerza para cuidar los bienes y la seguridad de los ciudadanos, sino un ente recaudador ¿Y dónde va la plata de las multas de tránsito, de la recaudación. Hoy los policías no tiene radio ni chalecos antibalas y terminan siendo explotados con una beca y sin un sueldo, y sin que se les haya brindado capacitación. Un uniforme sale alrededor de los 50 mil pesos y se los tiene que comprar el propio policía, porque permanentemente están cambiando el uniforme. Tampoco hay cámaras de seguridad, móviles», enumeró parte de las problemáticas el referente policial.
«Cuando fui al despacho del ministro de Seguridad tuve un protocolo como si estuviera siendo interpelado para la Cámara de Diputados, con 15 personas alrededor mío cuando fui a una audencia con el ministro para pedir algo para la Policía. No hay computadoras en las comisarías y el policía tiene que salir a vender una rifa para comprarlas, y la gente se le ríe. Eso es algo que no vi nunca, en ninguna gestión», se indignó el referente policial.









