La iniciativa del gobierno de Gustavo Sáenz propone cambiar el sistema de votación y ya genera fuertes críticas.
El proyecto de reforma electoral impulsado por el Ejecutivo provincial comenzará a discutirse en la Cámara de Diputados en un clima de tensión política. La iniciativa plantea una modificación estructural del sistema electoral salteño, pero el foco del debate ya se trasladó a sus posibles consecuencias políticas, especialmente en relación a la continuidad del actual mandatario.
El cambio central apunta a la Ley 6444, estableciendo el paso de un sistema basado en listas individuales a otro que prioriza el cómputo de votos por frentes o alianzas. En la práctica, esto implica que los votos de distintas listas dentro de un mismo espacio se acumulan, y el frente más votado se impone, consagrando dentro de ese espacio a la lista con mayor respaldo.
Desde el oficialismo sostienen que la medida busca ordenar la competencia tras la eliminación de las PASO y fortalecer la representación política. Además, argumentan que permitirá canalizar internas dentro de los frentes directamente en la elección general, reduciendo costos y simplificando el proceso electoral.
Sin embargo, sectores de la oposición advierten que el mecanismo tiene similitudes con la ley de lemas, derogada en Salta en 2002. Señalan que podría favorecer a estructuras con múltiples listas, diluir candidaturas individuales y beneficiar estrategias de permanencia en el poder.
El proyecto también introduce cambios en otras normativas, como la reducción de plazos para convocar a elecciones y mayores exigencias para la conformación de partidos políticos. En este escenario, la discusión ya excede lo técnico y se instala como un debate político de fondo sobre las reglas de competencia en la provincia.










