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lunes, abril 22, 2024

[VIDEO] Outes, mano derecha de Sáenz, perdió un juicio laboral tras dejar a un trabajador incapacitado de por vida y no quiere pagar

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DNI Salta.- La impunidad del hoy diputado nacional, que dejó postrado, abandonado y con una vida arruinada a José Cristian Toledo, quien recibió una descarga eléctrica trabajando para su empresa de adoquines y quedó con un 84 por ciento de incapacidad en su cuerpo. Pasaron 13 años y Outes desobedeció en todo momento a la Justicia por las irregularidades de su empresa y por someter a sus trabajadores a condiciones pésimas, sin protección y en negro.

José Cristian Toledo, un salteño oriundo de la localidad de General Güemes, acudió desesperado a DNI SALTA tras sufrir las peores consecuencias del abandono de más de una década de su exjefe, el ahora diputado nacional Pablo Outes.

Cristian fue empleado de la empresa de Pablo Outes, actual legislador nacional, pero quien ocupase durante toda la primera gestión de Gustavo Sáenz el cargo más importante del Gobierno de la Provincia, siendo siempre la mano derecha y el alero incondicional, impune y poderoso del mandatario salteño.

El exempleado de la empresa de adoquines que el hoy diputado tiene en Güemes sufrió en esa misma compañía un accidente laboral por la negligencia de la empresa, la falta de mantenimiento en las maquinarias y las condiciones paupérrimas a las que los trabajadores eran sometidos. Está vivo de milagro, pero desde su fatídico accidente laboral quedó incapacitado de por vida, perdiendo la posibilidad de poder insertarse en el mundo laboral, con tres hijos por mantener y una esposa enferma.

José Cristian Toledo le ganó a Outes el juicio laboral, y el legislador nacional aún con un dictamen judicial se niega a pagarle, pese a que hay un dictamen judicial, y un embargo a bienes materiales que también incumplió Outes, haciendo «desaparecer» un automóvil con la impunidad con la que suele manejarse.

Un dato no menor es que la empresa donde ocurrió el accidente laboral que dejó a Cristian incapacitado, que en un principio se llamaba Grupo Güemes SRL, luego cambió el nombre a ABE S.A., y Outes nombró a un testaferro, Pablo Peñalva, para que figure como el titular de la misma, como una maniobra perversa del diputado nacional para desligarse de la desgracia evitable de su trabajador y burlar la Justicia.

Cristian trabajaba en la sección de arena y cemento, y en aquella fatídica jornada laboral que le cambió al vida para siempre, él paleaba y tiraba el cemento en el agua para que salgan los adoquines. Cuando fue a agarrar la palanca de la maquinaria con la mano derecha, la misma estaba con electricidad: lo electrocutó, lo tiró varios metros y cayó en la arena húmeda. Producto de ese accidente, producto de la negligencia de la empresa de Outes, del mal funcionamiento de las maquinarias y de la falta de materiales de protección para los trabajadores, Cristian está vivo de milagro, pero viviendo un infierno.

«Menos mal que saltó la térmica cuando me electrocuté, sino no salía vivo», contó Cristian en diálogo en vivo con Abel Díaz en DNI SALTA, quien además reveló otro hecho gravísimo: que cuando sufrió aquel accidente, todos los compañeros de trabajo que estaban ahí fueron a atestiguar y, por contar la verdad, todos terminaron quedando sin trabajo.

Contó además que «Rubén Rupel», jefe encargado en aquel momento, «lo llevó al hospital» y lo obligó a que cuente en su visita al profesional una versión falsa para no perjudicar a Outes. «Me dijeron que mienta, que diga que cuando me agarró la corriente yo estaba haciendo una changuita en una máquina hormigonera, pero que no estaba trabajando para la empresa».

«El doctor que me revisó me dijo: ‘haciendo una changa no te hiciste eso’, y tuve que decirle la verdad, que me accidenté trabajando para Grupo Güemes, y eso fue lo que asentó el profesional en el parte médico.

Como agravante, a Cristian nunca le proveyeron en la empresa adoquinera de Outes los elementos de trabajo, ni casco ni guantes, ninguna protección, ni barbijo para protegerse al contato de sustancias tóxicas.

Todo esto ocurrió en 2011. Y hoy, a 13 años, el trabajador salteño sigue lidiando y burlado por Pablo Outes, que se ríe de la Justicia, porque hay una orden judicial y un embargo que el diputado nacional nunca cumplió, ostentando su protección política y su impunidad.

Un claro ejemplo de cómo la mano derecha de Sáenz se siente impune, es el relato de Cristian, cuando contó que «Pablo Outes fue una sola vez a mi casa con su contador a dejarme unos pocos pesos, me pidieron mi certificado diciendo que se iban a hacer cargo de todo. Yo se les dí, y nunca más volvieron. Se llevaron la única prueba que tenía, el certificado original. Pablo Outes me dijo a la cara que no le haga juicio, que yo no le iba a poder sacar nada».

«Y parece que tiene razón cuando dice que no le iba a sacar nada. Porque yo le gané el juicio, hay testigos, está todo comprobado, y no pasa nada. Cuando fueron a a hacer el embargo de las maquinarias, resulta que la empresa ya no se llamaba Grupo Güemes, sino que había cambiado el nombre, pero es la misma empresa, con las mismas maquinarias. Y figuraba como dueño el señor Pablo Peñalva, un testaferro de Outes», contó.

La empresa en cuestión es aquella que se enriqueció con la plata de todos los salteños durante años, ya que se trata de la adoquinera que le vende a la Provincia para llenar de adoquines los municipios, lo que pagamos todos. Hoy, que siendo diputado nacional cuenta con una visibilidad mayor, Outes designa un testaferro, pero siempre se trató de su propia empresa familiar.

Hay en vigencia desde hace años un embargo judicial por el abandono al trabajador, que imponía el embargo de un vehículo cuyo dominio figura en nombre de Pablo Outes, auto que el mismo Outes hizo «desaparecer» para no cumplir con el embargo y no darle nada al trabajador que hoy vive en la indigencia y el abandono, con una familia plagada de dramas y dificultades.

DNI SALTA accedió a la documentación del auto con el dominio que figura a nombre de Pablo Ismael Outes, como así también al documento judicial, y el acta de la junta médica con el diagnóstico donde queda constancia de la incapacidad en su cuerpo que dejó a Cristian con una vida arruinada y sin poder trabajar.

Hoy el trabajador tiene un 84 por ciento de incapacidad en su cuerpo que lo limita para trabajar, de acuerdo a lo que figura en el diagnóstico médico oficial constatado en el documento inserto en esta misma nota.

La historia de José Cristian Toledo es una de tantas que tienen como común denominador la humillación, el destrato y la burla del poder político a los más vulnerables. Outes y su impunidad le arruinaron la vida a un trabajador de su empresa a quien dejó incapacitado de por vida, sobre quien hizo abandono de persona de la manera más fría y cruel.

«Outes va todos los sábados al mediodía a la empresa, no puede desentenderse. Si a mí me agarraba la corriente del brazo izquierdo me mataba, y si eso pasaba iban a salir a decir que yo nunca trabajé en su empresa. Si quisieron hacerme mentir que yo no trabajaba ahí», relató Cristian en DNI SALTA.

«Cuando fui a la clínica me dí cuenta que estaba en negro, nunca me habían blanqueado, cuando el juicio estaba en proceso no les quedó otra que blanquearme. Incluso decían que yo fingía, nunca tuve el acompañamiento económico con mis tratamientos, no solo que no quiereN pagar lo que la Justicia dictaminó, sino que nunca llamaron para preguntarme si necesitaba algo», exclamó José Cristian Toledo con impotencia.

Cristian no tiene dinero, vive con lo puesto, en la indigencia y sin poder costearse si quiera el tren Salta-Güemes. Tiene tres hijos y una esposa enferma, también incapacitada para trabajar, que necesita una transfusión de sangre.

«Nadie me quiere dar un trabajo por mi incapacidad. Yo estoy prácticamente muerto en vida, sin plata y con incapacidad para trabajar por culpa de Outes y su empresa», se despachó Cristian con dolor.

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