Sáenz sigue gastando la plata de los salteños en la campaña del miedo, la mentira y la extorsión

DNI Salta.- Siguen insistiendo con la mentira y la amenaza desesperada por votos para Sergio Massa, todo aquellos que el candidato liberal y su plataforma desmienten permanentemente.

Restan apenas cuatro días para el balotaje entre Sergio Massa y Javier Milei y la campaña sucia del aparato oficial está a la orden del día y se intensifica con el correr de los días.

Y en Salta también se subieron con obediencia a la campaña del medio que impulsa Sergio Massa y su entorno, la que tiene como objetivo generar temor en la población, incluyendo datos falaces y mentiras permanentes.

Ya desde la semana pasada, el gobernador Gustavo Sáenz se dispuso a hacer «los deberes» para Massa luego de que el candidato a presidente oficialista le tirara las orejas por la derrota en las PASO, durante su última visita a Salta.

Obediente, Sáenz ya había advertido que miles de familias dependientes de la obra pública se quedarían sin trabajo si Javier Milei accede a la presidencia. Y a esa campaña del miedo también se sumó el hombre que maneja la caja provincial, el ministo de Economía de Salta Roberto Dib Ashur, quien aseguró algo similar para otro sector de trabajadores.

Tanto Dib Ashur como el mismo Sáenz dijeron a viva voaz que si Milei es presidente, la provincia no podría pagar los sueldos de los trabajadores estatales, extorsionando y llenando de miedo a los empleados públicos.

Y esta campaña sigue, con Sáenz gastando la plata de los salteños en la campaña del miedo, la mentira y la extorsión, emitiendo panfeltos y folletos para repartir a la población, donde se marca el contraste entre la supuesta postura de Massa ante distintas cuestiones, contrastándolas con las que se quieren instalar sobre el candidato a presidente de La Libertad Avanza, Javier Milei.

Mentiras que el mismo Milei ya desmintió en el último debate presidencial, así como la misma plataforma libertaria lo vienen desmintiendo, los funcionarios salteños irresolutos siguen insistiendo con la mentira y la obsecuencia para con el «jefe».