Sáenz sigue endeudando a los salteños y se niega a cortar los privilegios de sus funcionarios y legisladores «levantamanos» y obsecuentes

DNI Salta.- La Cámara de Diputados le dio media sanción a la nueva deuda que tomará la Provincia por alrededor de 40 mil millones de pesos, dinero que, una vez más, pagará el pueblo. Mientras tanto, siguen «durmiendo» en plazo fijo 67 mil millones de pesos sujetos a especulación, el Gobernador se niega a ajustar en la clase política y en los sueldos de sus funcionarios y dilapida millones en gastos innecesarios.

La Cámara de Diputados de la Provincia dio ayer media sanción a la ley que autoriza al Gobierno de Gustavo Sáenz a tomar un préstamo por 40 mil millones de pesos para refinanciar la millonaria deuda en dólares del Fondo Bicentenario, deuda arrastrada de la gestión Juan Manuel Urtubey, pero que dejó la misma casta política que hoy sigue gobernando a Salta. Y en las próximas horas, seguramente, esta ley tendrá sanción completa tras la aprobación del Senado, también coptado casi en su totalidad por el saencismo.

Lo cierto es que Gustavo Sáenz sigue endeudando a los salteños y ajustando en el pueblo para no cortar los privilegios de él y de sus ministros, ni de sus diputados y senadores «levantamanos» y obsecuentes que hoy volvieron a aprobarle una ley que va en detrimento del pueblo, y a sus concejales y funcionarios de primera y segunda línea.

Festivales sin sentido y sueldos millonarios para pocos

Mientras los sueldos de la casta política salteña sigue aumentando exorbitantemente, los salteños pagan el costo de las deudas contraídas, de los préstamos que se solicitarán para pagar esas mismas deudas generadas por la misma clase política, independientemente de la «cabeza» de mando, de los salarios de los funcionarios nombrados a mansalva y acomodados, y hasta los millonarios gastos supérfluos e innecesarios por millones, como ser el festival que se realizó en la noche del martes por el Aniversario de la Fundación de la Ciudad de Salta, festivales que solo sirven para blanquear millones de pesos de gasto, pero omitiendo otros tantos.

El dinero de los salteños debe ser puesto en salud, educación y seguridad, los basamentos esenciales de la comunidad; sin embargo, las escuelas se caen a pedazos, los vecinos piden a gritos sentirse protegidos de la inseguridad que los rodea y de los cuales son rehenes y los hospitales no dan a basto ante la proliferación del dengue que sigue enfermando y matando a salteños; proliferación que se alimenta por la alarmante falta de gestión y políticas de prevención provinciales como municipales.

¿Y el plazo fijo?

Por el contrario, es sabido que este nuevo endeudamiento para los salteños no irá a parar a ninguna obra urgente y necesaria, con el argumento de Sáenz de que utilizará este préstamo solicitado para pagar el vencimiento de un bono del mes de junio, por 26 millones de dólares, y la deuda que tiene la Provincia con el Fondo Fiduciario de Desarrollo Provincial por 27 millones de dólares más, deuda que tomó el propio Sáenz de manera irresponsable haciéndola crecer año a año, tal como lo explica y lo argumenta con datos rigurosos y fehacientes el economista Emiliano Estrada, quien también se refirió a lo llamativo de que el Gobierno contraiga una nueva deuda, siendo que hay dinero en plazo fijo que no se utiliza y cuyos intereses crecen mes a mes.

«El crédito que tomará la Provincia será con el Banco Macro sin haber pasado por el mercado para ver si se conseguían mejores tasas y mejores condiciones para este crédito. Lo raro de todo esto es que, entre los 26 millones de dólares que debe Salta para el mes de junio, y 27 del Fondo Fiduciario de Desarrollo Provincial, suman 53 millones de dólares. Pero Salta tiene actualmente depósitos en el sistema financiero, ahorros y saldos, por 67 millones de dólares. ¿Cómo puede ser que el Gobernador diga que esta deuda la toma para pagar la deuda anterior, si tiene 67 millones de dólares en el sistema financiero, con lo cual le sobra para cubrir estos vencimientos que tiene la Provincia hacia adelante», se preguntó Estrada.