DNI Salta.- No hubo que esperar demasiado. Bastaron unos pocos días para que Flavia Royón dejara en evidencia el verdadero sentido de su recorrido político reciente.
En 2024 pidió el voto para ser diputada provincial por Salta. Lo obtuvo, pero nunca ocupó la banca. Antes de asumir, ya estaba lanzada a la campaña por el Senado nacional. El cambio de cargo no fue un detalle menor: fue el primer quiebre explícito con el electorado que la acompañó.
La secuencia previa completa el cuadro. Royón inició su campaña recorriendo la Universidad Nacional de Salta, hablando de educación pública, ciencia y futuro. Fotografías, consignas y gestos dirigidos a un sector históricamente golpeado. Sin embargo, ya como senadora nacional, avaló el artículo 30 durante el debate del Presupuesto, una disposición que recorta fondos a la salud, la educación técnica y el sistema científico. El contraste no requiere demasiada explicación.
El estreno legislativo del bloque nacional alineado con Gustavo Sáenz terminó de despejar dudas. El lema “primero los salteños” quedó reducido a una consigna vacía. No hubo defensa de intereses provinciales: hubo disciplina política frente al gobierno de Javier Milei.
En las últimas horas también se conoció la nómina de asesores de la senadora: diez en total. Diez cargos con salarios elevados financiados por el Estado. Entre los nombres aparece Fernando Palópolis, histórico asesor del exsenador Juan Carlos Romero, una señal clara de continuidad política y acuerdos previos.
Nada parece improvisado. Todo remite a pactos cerrados antes de la elección, lejos del conocimiento del votante. Royón se mueve hoy con los códigos clásicos de la casta política, aunque envueltos en un lenguaje técnico y una estética institucional.
El orden de prioridades quedó expuesto: primero los acuerdos, después la conveniencia personal, luego los intereses empresariales y financieros. Los salteños, relegados al final de la lista. Si es que todavía queda lugar.











