DNI Salta.- En el relato bíblico, los llamados Reyes Magos no aparecen mencionados como reyes ni se especifica su número. El Evangelio de Mateo los describe simplemente como “sabios de Oriente”, una denominación que, según explica National Geographic, remite a sacerdotes-astrólogos con influencia en las antiguas culturas de Persia y Babilonia, donde estos expertos solían cumplir funciones religiosas y de asesoramiento.
El texto evangélico relata que una estrella brillante guió a estos sabios desde Oriente hasta el lugar donde se encontraba el niño Jesús. “Al entrar a la casa, vieron al niño con María, su madre”, señala Mateo, marcando uno de los episodios más conocidos del Nuevo Testamento.
Los magos se arrodillaron ante el niño y le ofrecieron tres presentes: oro, incienso y mirra. Estos obsequios fueron interpretados simbólicamente a lo largo de los siglos y vinculados con un pasaje del profeta Isaías que menciona caravanas provenientes de Sabá con oro e incienso, asociadas a la alabanza divina.
La llegada de los sabios a Jerusalén despertó la atención del rey Herodes, quien los mandó a llamar al enterarse del nacimiento de un supuesto nuevo “rey”. Les pidió que le informaran el paradero del niño, con la excusa de ir a adorarlo. Sin embargo, advertidos en sueños, los magos evitaron regresar ante Herodes y regresaron a su tierra por otro camino. A partir de allí, la Biblia no vuelve a mencionarlos.
Con el correr del tiempo, la tradición cristiana y la iconografía religiosa transformaron a estos sabios en reyes y les asignaron nombres y procedencias. Según reconstrucciones posteriores citadas por National Geographic, Melchor habría provenido de Persia, Gaspar de la India y Baltasar de Arabia.
También se consolidó una lectura simbólica de los regalos: el oro como signo de realeza, el incienso como expresión de divinidad y la mirra como anticipo de la condición humana y mortal de Jesús.
Aunque muchas representaciones los ubican en Belén la misma noche del nacimiento, la tradición cristiana sitúa su visita doce días después, fecha que dio origen a la celebración de la Epifanía o Día de Reyes, una de las festividades más antiguas del cristianismo.
La conmemoración se celebra en distintas fechas según la confesión religiosa: el 6 de enero para la Iglesia católica romana y el 19 de enero para las iglesias ortodoxas. En ambos casos, la festividad recuerda la llegada de los sabios de Oriente y un relato que, más allá de sus reinterpretaciones, mantiene un lugar central en la tradición cristiana y cultural.











