Protesta frente al PAMI Salta por el cierre del servicio en el Hospital Militar

DNI Salta.- Una fuerte manifestación sacudió esta mañana el centro de Salta. Más de un centenar de personas se concentraron frente al PAMI, en calle Zuviría al 100, para rechazar la resolución unilateral del organismo de finalizar el contrato con la firma Tisec S.R.L., prestadora de servicios en el Hospital Militar. La medida, que entrará en vigencia el 1 de agosto, afectará a casi 17.000 afiliados y dejará sin trabajo a más de 100 profesionales de la salud.

La protesta incluyó corte de calle, cánticos, bombos y una marcha alrededor de la plaza 9 de Julio, con parada frente al Cabildo. Afiliados, familiares, enfermeros, integrantes del Partido Obrero y referentes de la CGT se sumaron al reclamo y formaron una comisión que solicitó una reunión urgente con el titular del PAMI Salta, César Dip.

Desde la sede central del PAMI, en Buenos Aires, se justificó la rescisión del contrato por “irregularidades administrativas” y permisos vencidos, aunque no se difundieron detalles específicos. Mientras tanto, desde Tisec S.R.L. advirtieron que la decisión compromete la continuidad laboral de más de un centenar de empleados del Hospital Militar, que desde hace más de dos décadas brinda servicios a jubilados.

Plan de contingencia y críticas
Desde el PAMI Salta aseguraron que ya está en marcha un plan de reubicación de pacientes, con derivaciones a sanatorios privados como IMAC, Cruz Azul, Virgen de Urkupiña, San Rafael y Modelo. También aclararon que urgencias y emergencias seguirán siendo atendidas en centros públicos y privados con convenio.

César Dip confirmó la rescisión y dijo que “ningún afiliado quedará sin atención médica”, mientras se habilitan canales de comunicación para resolver dudas y organizar la transición. Sin embargo, los manifestantes descreen del plan y temen el colapso del sistema.

Dolor e incertidumbre entre los jubilados
La movilización dejó imágenes de fuerte carga simbólica: adultos mayores alzando carteles, enfermeros visiblemente afectados y carteles que reflejaban el malestar colectivo, como uno que decía: “No somos números, somos personas”. Muchos aseguraron tener un vínculo de años con el Hospital Militar, lo que transforma el cierre en una experiencia dolorosa más allá de lo administrativo.

El conflicto, lejos de cerrarse, parece escalar: la comisión conformada este lunes advirtió que las protestas se intensificarán si no hay soluciones claras antes del 31 de julio. “Queremos certezas, no promesas”, expresaron.

El tiempo apremia: en solo dos semanas más de 16 mil personas deberán ser reubicadas en un nuevo esquema de atención, sin que el sistema colapse ni se rompa la continuidad de tratamientos esenciales.