DNI Salta.- Las intensas lluvias que afectan a Tartagal desde hace diez días han encendido las alertas en la ciudad, recordando la tragedia del alud del 9 de febrero de 2009, cuando el desmoronamiento de los cerros destruyó viviendas y cobró dos vidas.
Un llamado a la prevención
Ante la persistencia de este escenario climático, el exsecretario de Obras Públicas Miguel Ángel Parra advirtió sobre la necesidad de realizar controles en la cuenca alta del río Tartagal para evitar una nueva catástrofe. «Cuando los cerros acumulan demasiada agua, terminan cediendo», explicó.
Parra recordó que en 2009, tras varios días de lluvia, un cerro se derrumbó, bloqueando el cauce del río y formando un dique natural que, al colapsar, desató el alud. A pesar de que se recomendó monitorear la cuenca, denunció que el control nunca se implementó.
Monitoreo aéreo, una medida urgente
El exfuncionario insistió en la importancia de anticiparse y pidió que el gobierno provincial destine especialistas para sobrevolar la zona y detectar posibles bloqueos en el cauce del río. «Con los vuelos que cruzan hacia el Chaco salteño, se podría aprovechar para supervisar la situación», sugirió.
El río Tartagal, que nace en la cuenca del Aguay, depende de las corrientes que descienden de los cerros. Su geografía lo hace vulnerable a deslizamientos, ya que no está rodeado de rocas sino de tierra y vegetación. «Si sucedió una vez, no podemos esperar a que ocurra de nuevo», enfatizó Parra.
Recuerdos de una tragedia
El 9 de febrero de 2009, a las 9 de la mañana, una avalancha de agua, lodo y árboles arrasó con todo a su paso, incluyendo el puente ferroviario de la ciudad. Con un panorama climático similar al de entonces, los tartagalenses exigen medidas preventivas para evitar otra tragedia.











