DNI Salta.- La reciente muerte del Papa Francisco dejó un profundo vacío en la Iglesia Católica y abrió una nueva etapa de decisiones cruciales. Con más de 250 cardenales involucrados en el proceso de elección del nuevo pontífice, solo cuatro representantes argentinos estarán habilitados para votar en el próximo cónclave: Víctor “Tucho” Fernández, Vicente Bokalic Iglic, Ángel Sixto Rossi y Mario Poli. Todos fueron nombrados cardenales por el propio Francisco, lo que refleja su cercanía al pensamiento del papa saliente.
Víctor “Tucho” Fernández: el más cercano a Francisco
A sus 62 años, es considerado uno de los hombres más influyentes del Vaticano. Actual prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, es un teólogo con fuerte compromiso pastoral y social. Su perfil progresista y su vínculo directo con el Papa lo colocan como uno de los posibles nombres a seguir de cerca en este cónclave.
Vicente Bokalic Iglic: la voz del interior profundo
El arzobispo de Santiago del Estero, de 72 años, se ha destacado por su labor pastoral en zonas vulnerables y alejadas del centro político eclesiástico. Su enfoque social y su cercanía con las comunidades lo convierten en un símbolo del “rostro federal” de la Iglesia argentina.
Ángel Sixto Rossi: el articulador
Arzobispo de Córdoba y actual vicepresidente de la Conferencia Episcopal Argentina, Rossi es una figura con capacidad para integrar sectores diversos dentro de la Iglesia. A sus 66 años, combina formación intelectual, sensibilidad social y habilidad política dentro del ámbito eclesiástico.
Mario Poli: el hombre de la continuidad
Arzobispo emérito de Buenos Aires, fue designado por Francisco como su sucesor al frente del arzobispado porteño. A sus 77 años, ya no tiene responsabilidades ejecutivas, pero conserva influencia, sobre todo en la Universidad Católica Argentina. Participará como uno de los votantes más experimentados.
Mientras tanto, cardenales como Estanislao Karlic o Luis Pastor Dri, por superar los 80 años, no podrán votar. Esta limitación otorga aún más relevancia a los cuatro argentinos que sí participarán del cónclave.
La elección se desarrollará en la Capilla Sixtina, en un clima de reserva absoluta. Allí, los cardenales deberán elegir al nuevo líder espiritual del catolicismo mundial, en un contexto marcado por la pérdida de confianza institucional, la demanda de reformas y los desafíos de una sociedad cada vez más plural.
Argentina vuelve a tener un rol clave en este momento histórico para la Iglesia.











