DNI Salta.- La política se acuerda ahora de la infancia. Por Rodolfo Ceballos, psicólogo, periodista de DNI Noticias.
Miguel Ángel (28) y Darío Madariaga (25), son hermanos y también los motochorros que asaltaron y mataron en Lanús, provincia de Buenos Aires, a Morena Domínguez (11), antes de ingresar a su escuela.
Miguel y Darío, con antecedentes penales, intentaron vender el celular de la víctima en Once y en Pompeya, mientras los buscaban.
¿Comienza a ser frecuente que se asesine a un niño/a para robarle sus pocas pertenencias?. Los asaltantes, según evidencia crimino lógica, son marginales en su violencia delictiva y cuentan con una carrera -sin límites- de infracciones a la ley.
Los Madariaga pertenecen a una banda de siete integrantes con problemas de adicciones en la que hay menores, y que es bien conocida por las autoridades que nunca les interesó desarmarla.
El tráfico de estupefacientes y el dinero ilícito es el entorno que los rodea.
La vida del marginado delincuente, del prófugo de la justicia que vive en familias incompletas, con carencias paternas y maternas, tiene vínculos humanos y sociales muy débiles. Esta clase de jóvenes tienen problema con la droga y una existencia violenta y cargada de prejuicios económicos, de género, clase social e ideológicos frente al otro.
Un peritaje en estas subjetividades siempre permite recoger carencias emocionales, mentales e intelectuales en cuyo trasfondo hay una fragilidad de la realidad que sirve para tomar decisiones equivocadas.
La política se acuerda ahora de la infancia
Y son justamente esos rasgos los que pueden ser atenuantes para un grupo de jueces, y, para otro, un agravante que da lugar a la estricta criminalización. Y es por esa diferencia de ópticas entre los jueces de juzgar al delito, la opinión pública discute qué es la responsabilidad penal como si fuera el resultado polémico de un partido de fútbol.
En el caso Morena, harán falta pericias psicológicas. Cuando se las conozca, habrá dos líneas que agrietarán los deseos de la opinión pública que hoy opina sobre el suceso.
Los jueces y los fiscales suelen solicitar a los peritos psicólogos un estudio completo y profundo de la personalidad del imputado. Así pueden dictaminar si posee un perfil de personalidad compatible con la imputación recibida. Esta línea de trabajo o biblioteca jurídica es para ahondar en la personalidad del imputado. Además resulta muy común en el peritaje penal.
A la misma, se la conoce en tribunales de Buenos Aires ( también en peritos salteños), como el uso del derecho penal de autor, basado en la búsqueda de signos y síntomas psicológicos que muestran el estado del individuo y del cual se desprende el hecho delictivo que se le atribuye.
En el sentido contrario al derecho penal de autor, existe el derecho penal de acto. Este castiga al delincuente no por lo que es sino por lo que hizo. Es decir, considera principalmente sus acciones delictivas y, según la evaluación judicial les corresponden una determinada pena.
La psicología forense suele mostrar muy pocas pericias desde la perspectiva del derecho penal de acto. Es una práctica seguida por pocos psicólogos dispuestos a la disidencia en los peritajes. Abruma tanto pensamiento único en la psicología jurídica.
Por otra parte, afuera del Palacio de Justicia, en la calle, la opinión pública, con indignación y esteriorizaciones de repudio a los delincuentes, a los Madariaga no tendría problema en lincharlos.
Hay una parte de la sociedad que solicita aplicar justicia desde el derecho penal de autor, esto es que considera que el delito pertenece al «alma» del delincuente y merece que caiga sobre su humanidad todo la maquinaria punitiva del Estado.
Estamos por conocer con cuál de los dos posiciones del derecho penal (la de autor o de acto) serán sancionados los motochorros Madariaga. Miguel ya tenía captura recomendada.
El crimen que provocaron causó una decisión unánime de los candidatos a las PASO. Todos suspendieron su caminata en el cono bonaerense en señal de consternación. La política se acordó tarde de la infancia. Nunca presionó en serio para que no existan delitos contra la ciudadanía. La política se acuerda ahora de la infancia
El año pasado hubieron en la provincia de Buenos Aires 716 hechos de inseguridad con 750 víctimas y solo se escucharon mutuas culpabilizaciones mutuas entre los municipios.









