Fuerte crítica de los ciudadanos por varios días de ausentismo de Sáenz en medio de la incertidumbre por las políticas de shock

DNI Salta.- Reapareció el Gobernador Gustavo Sáenz tras varios días ausente, en una reunión de su gabinete ampliado, mientras que la gente le exige achicar el Estado.

Luego de varios días de ausentismo y de las fuertes críticas de los ciudadanos por el silencio en la provincia y la incertidumbre reinante tras las medidas de shock anunciadas por el Gobierno nacional, reapareció el Gobernador Gustavo Sáenz, esta vez para encabezar una reunión de su gabinete ampliado en la Casa de Gobierno.

Para «analizar las medidas nacionales», pero sin anuncios fuertes ni medidas concretas, los funcionarios de Sáenz se la pasan de análisis en análisis, y sigue pendiente el achicamiento de los gastos de la política que implementó el presidente de la Nación Javier Milei, y que ya tuvo adhesión, incluso, en las provincias gobernadas por peronistas, como son los casos de Córdoba y Tucumán.

Tras varios días de silencio, posteos intrascendentes en sus redes sociales en un contexto crítico de hiperinflación, Sáenz reaparece para una reunión, pero sigue sigue agrandando el Estado con una lluvia de cargos para sus amigos, cuando achicar el gasto político estatal, la reducción de sueldos a funcionarios, bajar la pauta a medios de comunicación a cero y el lanzamiento de programas inmediatos de contención social y económica para los que menos tienen, en medio de este caos y este shock de miedo e incertidumbre, es el reclamo concreto de la ciudadanía.

Cabe resaltar que el único intendente invitado al cónclave del gabinete ampliado de Sáenz, fue el jefe municipal de la Capital salteña Emiliano Durand, cuando la provincia tiene 60 municipios que no estuvieron representados, denotado la escasa prioridad que se le da a las problemáticas de los vecinos del interior salteño.

Estado «Gigante»

El Gobernador no recortó los gastos, como lo pidió el presidente Javier Milei, y nombró para su segundo mandato a 45 secretarios de Estado que lo acompañarán durante su segunda gestión de cuatro años.

La particularidad de este “nuevo” gabinete es que se suman más familiares en las segundas líneas.

El caso más llamativo es la designación del exministro urtubeycista, Eduardo Costello, como secretario General y de Administración del Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología. Pero el hecho es que también asumió su esposa, Fabiana Ávila, como nueva secretaria de Discapacidad, en el ámbito del Ministerio de Salud Pública.

Tanto Ávila como el “Ciego” Costello fueron funcionarios y militantes de Juan Manuel Urtubey durante sus 12 años de mandato, ocupando cargos y defendiendo a ultranza la gestión anterior. Es decir, llevan años trabajando como funcionarios en el Estado.

A partir de ahora, ambos son secretarios de Estado de la provincia. En este Gobierno vuelven a ser beneficiados por la “generosa” mano del Estado prebendario.

Esta brutal arrogancia de quienes dirigen hoy el Estado provincial parece no haber escuchado el mensaje que la sociedad dejó en las últimas elecciones. En vez de traer soluciones para la población, y aunque las critiquen en sus discursos, algunos insisten con las mismas prácticas de la vieja política. AL Gobierno no les coincide el enunciado con la enunciación, lo que dicen con lo que hacen.

Llegada de la mano de su padrino político Miguel Isa, la polifuncional Frida Fonseca Lardíes sigue ocupando lugares en el Estado salteño. Tras dejar la difícil Secretaría de Seguridad, la dirigenta justicialista ahora asumió otro cargo en el Gobierno de Gustavo Sáenz.

Esta vez, Fonseca se desempeñará como secretaria de Relaciones Institucionales, que depende de la Coordinación de Enlace y Relaciones Políticas, ahora a cargo de Sergio Camacho. Será en reemplazo de Antonio Hucena en la coordinación que dejó vacante el ahora diputado nacional elegido por Unión por la Patria, bloque que dejó antes de asumir, Pablo Outes.

A esto hay que sumarle que Cristina Fiore llegó con su equipo al Ministerio de Educación, pero que el saliente jefe de esa cartera, de pésima gestión en cuatro años, fue premiado con un cargo inventado con sueldo de ministro. Algo similar a lo que ocurre con Abel Cornejo, quien fue designado en un puesto donde supuestamente desempeñaría una función que se chocaría con el de Fiscal de Estado.