Comerciantes de Tartagal en alerta por el avance del contrabando a manos de bagayeros que llegan de Bolivia

DNI Salta.- El comercio formal enfrenta una crisis debido a la proliferación de locales informales abastecidos con productos ingresados ilegalmente. La falta de controles y la competencia desleal ponen en riesgo la subsistencia de los negocios que cumplen con las normativas vigentes.

El centro de Tartagal se ha transformado en un punto clave del comercio informal. En los últimos años, la cantidad de locales que venden mercadería de contrabando ha aumentado de manera exponencial, afectando a los comerciantes que trabajan dentro del marco de la ley. La situación genera preocupación en el sector formal, que denuncia la inacción de las autoridades para frenar este fenómeno.

José “Colorado” Guzmán, dueño de una distribuidora de alimentos, manifestó su indignación al ver cómo el contrabando se ha instalado frente a su negocio sin ningún tipo de control. “Trabajo en el comercio desde que tengo 13 años y nunca vi algo igual. Estos locales venden lo mismo que yo, pero sin pagar impuestos, alquiler ni servicios. Es imposible competir en estas condiciones”, expresó.

El problema no se limita solo a Tartagal. Comerciantes de Salvador Mazza, Aguaray y General Mosconi han visto cómo sus negocios se ven afectados por la llegada de productos ilegales a precios que no pueden igualar. En estas localidades, muchos comercios de venta de ropa han cerrado, mientras que los de alimentos resisten con dificultades.

Los distribuidores informales son abastecidos cada madrugada por fleteros provenientes de Salvador Mazza, quienes descargan mercadería en puntos estratégicos de Tartagal, Mosconi y Embarcación. “Sé perfectamente quiénes son, tengo registradas las camionetas que traen los productos. Los acopios se hacen a primera hora, pero nunca aparece un inspector de rentas o de bromatología. Es una tomada de pelo”, denunció Guzmán.

Además de la competencia desleal, el contrabando supone un riesgo para los consumidores. La mercadería no cuenta con controles sanitarios ni certificaciones, lo que pone en duda su calidad y seguridad. “Estamos hablando de alimentos que no sabemos en qué condiciones fueron transportados o almacenados. Si pasa algo, nadie se hace responsable”, advirtió el comerciante.

Ante este escenario, Guzmán y otros comerciantes exigen medidas urgentes. Proponen reforzar los controles en los accesos a la provincia y aplicar sanciones a quienes comercialicen productos de origen ilegal. También piden que se implemente un sistema similar al que se puso en marcha en Aguas Blancas, donde se instalaron alambrados para restringir el paso de mercadería no declarada.

Mientras tanto, el comercio formal sigue en una lucha desigual, con costos en aumento y ventas en baja. La falta de respuestas por parte de los organismos de control agrava la crisis y pone en riesgo la continuidad de numerosas fuentes de trabajo.