DNI Salta.- Domingo Faustino Sarmiento afirmaba que “por cada escuela que se abre se cierra una cárcel”. En Salta, la ecuación parece invertida. El Gobierno provincial definió el cierre definitivo de la escuela rural N° 4091 Benigna Saravia, ubicada en la finca Abra Grande del departamento Orán, para el próximo 11 de julio. La decisión encendió las alarmas de docentes, padres y miembros de la comunidad ava guaraní, que llevan adelante acciones de protesta y reclamo.

Con más de siete décadas de funcionamiento, la institución pasó en los últimos años del orgullo pedagógico a la precariedad. Desde 2018 su edificio está clausurado por problemas estructurales, y los alumnos asisten a clases en contenedores marítimos reciclados como aulas. A pesar de las condiciones, la comunidad educativa se mantuvo firme, priorizando el arraigo rural y la continuidad del comedor escolar.

Desde el Gobierno provincial plantean el traslado de los estudiantes a escuelas ubicadas en la ciudad de Orán o sobre la Ruta 50, algo que los padres rechazan de plano. “Nosotros no queremos llevar a nuestros hijos a escuelas urbanas, porque vivimos y trabajamos acá. Ellos caminan para venir a estudiar. No queremos desarraigo ni complejidades innecesarias”, expresó Sergio, papá de dos estudiantes.
En reuniones con funcionarios del Ministerio de Educación, los padres pidieron continuar con las aulas móviles mientras se gestiona una solución definitiva. Pero la desconfianza crece: “Nos prometieron que seguirían los contenedores, pero el dueño de esas aulas ya avisó que las retiran el 11 de julio”, señalaron desde la comunidad.
En paralelo, la comunidad indígena ava guaraní Río Blanco “Itikat”, con personería jurídica reconocida, envió una nota formal al intendente de Orán, Baltasar Lara Gros, solicitando la construcción de tres aulas, una galería, agua corriente, un grupo electrógeno y una heladera con freezer. Se basan en normas de jerarquía constitucional como la Convención de los Derechos del Niño, la Constitución Nacional y la Ley 26.061.
“Desde 2018 vienen vaciando la escuela para justificar su cierre”, denuncian los vecinos. El temor es que detrás del argumento del deterioro edilicio se oculte una política deliberada de achicamiento del sistema educativo rural. En vez de garantizar el acceso a la educación pública, gratuita y laica, el Estado parece optar por la clausura como salida.
La historia de la escuela Benigna Saravia resume una realidad cada vez más extendida: zonas rurales donde la educación pierde terreno ante el ajuste y el abandono institucional. Sin respuestas concretas ni obras comprometidas, el cierre ya no es una posibilidad: es un hecho con fecha. Pero la comunidad de Abra Grande no se resigna. Resiste con dignidad, en defensa del derecho a educar y a ser educados sin tener que dejar su territorio.











