Caso Monges: Un testigo declaró que «lo mataron por un ajuste de cuentas»

DNI Salta.- El juicio por el asesinato de Darío Esteban Monges incluyó ayer el testimonio de un testigo de identidad reservada, quien declaró ante la presidenta del Tribunal Oral Federal 1, jueza Mónica Snopek. La comunicación con el testigo se desarrolló en modalidad de voz en off, lo que, junto a sus nervios, generó por momentos un diálogo confuso.

Durante la misma audiencia, profesionales del Cuerpo de Investigaciones Fiscales (CIF) relataron sus hallazgos del 3 de septiembre de 2022, cuando fue encontrado el cuerpo de Monges dentro de una Ford EcoSport en el barrio El Círculo I. El gestor político había recibido cinco disparos en la cabeza. Por el crimen, están acusados Roberto Catalino Bejarano y sus hijos, David y Santiago, imputados por homicidio agravado por alevosía, por el número de participantes y el uso de arma de fuego, todos en calidad de coautores.

A preguntas del fiscal Eduardo Villalba, titular de Procunar NOA, y de los fiscales auxiliares Mariana Gamba Cremanschi y Jorge Vilte Monier, el testigo señaló que los acusados operaban un taller de motos en avenida Constitución, propiedad de Roberto Bejarano, donde trabajaban sus hijos David y Santiago. Además, el testigo indicó que los Bejarano estaban involucrados en la venta de marihuana, pasta base y cocaína.

El testigo admitió que trabajó para la familia Bejarano en 2020, en plena pandemia, cuando realizó un viaje a Orán para llevar 20.000 dólares como pago por un cargamento. Por ese trabajo, aseguró haber recibido entre 30 y 40 mil pesos, aunque agregó que en un segundo encargo no recibió su pago.

Ajuste de cuentas

Según refirió el testigo a Darío Monges lo asesinaron los Bejarano. «Monges le reclamó 20 kilos que faltaban de los 40 -droga-. Fue a buscar a David y a Santiago al taller que tienen en la avenida Constitución». Sostuvo que mientras tomaban cerveza adentro de la camioneta de Monges, «discutieron, David iba adelante y Santiago atrás, en la discusión David le disparó a Monges», expresó y agregó que se trató de un «ajuste de cuentas».

Al ser consultado ¿cómo se enteró de eso? Sostuvo que David era muy amigo de Marcos González, «y como siempre a David le gustaba contar todo». A su vez fue éste último quien le contó a él. «Marcos me dijo que andaba –por David- muy nervioso, escondido, sin celular».

«Se llevaron el arma a la finca»
De acuerdo a los peritajes que se hicieron en la escena del crimen, los asesinos utilizaron dos armas de fuego para perpetrar el atroz homicidio. Una calibre .25 y otra .22, dentro de la camioneta quedaron rastros sin embargo ninguna de las dos pistolas fue hallada.

Cuando al testigo encubierto le preguntaron por el arma asesina, sostuvo que se «la llevó Facundo Abadía a la finca que está en La Caldera». Dijo que era el otro domicilio de los Bejarano, ubicada en los Yacones.

En la finca los imputados, según el testigo, se dedicaban a hacer «acopio, guardaban las armas y hacían campo de tiro».

Cuando la defensora Clarisa Galán le preguntó al testigo por qué dejó de tener contacto con sus clientes, el hombre sostuvo por un lado porque no le pagaron el segundo trabajo que hizo para ellos, y porque también le robaron unas motos que él les llevaba al taller.

Contó que los Bejarano ya vendían drogas desde mucho antes, desde el 2017, y si bien él nunca tuvo contacto personal con ellos «me hacían llegar por terceros», sostuvo.

En su relato el testigo contó que se enteró por la televisión acerca del crimen de Monges. -¿Cuando vio la noticia por la tele fue algún policía a su casa?, preguntó la defensa y el testigo afirmó que «sí». En ese momento la policía le preguntó por unos disparos que según el testigo David lo inculpó a él de haberlos realizado, y también le preguntaron sobre el permiso que tenían en plena pandemia.

El testigo volvió a confirmar que la discusión entre Monges y los hermanos Bejarano era por un faltante de droga (20 kg). – Además Marcos le contó que todos tomaban cerveza. «Sí», dijo la voz en off. Respecto a una botella de cerveza encontrada en la escena del crimen, y peritada, una de las bioquímicas del CIF dijo que no se encontraron rastros de ninguno de los imputados.