DNI Salta.- La crecida histórica del río Pilcomayo ocurrida en marzo provocó un cambio en su curso, que ahora golpea con fuerza la margen salteña a la altura de Misión La Paz. La situación se volvió crítica: la defensa construida por Recursos Hídricos está a punto de colapsar, lo que podría dejar aisladas a más de 1.000 familias indígenas y afectar a organismos nacionales clave como Gendarmería, Aduana, Migraciones y Senasa.
Desde el 11 de abril, vecinos y autoridades locales vienen advirtiendo el riesgo inminente. “El río está llegando, se está desmoronando todo. Ahora corre peligro toda la gente que vive acá”, advirtió Hugo González, vocero indígena de la zona. La defensa erosionada se ubica a solo 900 metros del puente internacional con Paraguay y a menos de 100 metros de la ruta 54, lo que agrava el escenario.

Un río que avanza sin freno
A diferencia de una crecida puntual, el nuevo cauce erosiona lentamente y de forma constante, como si “esmerilara” la estructura de contención. Esto genera mayor preocupación entre los habitantes, ya que el avance persistente podría alcanzar el puente internacional que une Misión La Paz con Pozo Hondo (Paraguay), afectando incluso el tránsito por la ruta bioceánica.
“El fin de semana estuvieron los equipos de contención de la Municipalidad de Santa Victoria Este. El domingo el intendente Rogelio Nerón tuvo que manejar una máquina. Pero hace falta más poder de fuego”, señaló el cacique Amancio Martínez, quien pidió la urgente intervención de Recursos Hídricos de la Provincia.
Riesgos humanitarios y estratégicos
Si la defensa cede, las consecuencias serían devastadoras:
- Más de 1.000 familias indígenas quedarían aisladas, muchas de ellas sin comida ni atención, como ocurrió en marzo durante más de 15 días.
- Se suspenderían las clases y los comedores escolares, clave en una zona con alta desnutrición infantil.
- El corte de la ruta 54 impediría el acceso de ayuda estatal o humanitaria. Además, afectaría una ruta internacional clave que conecta Brasil, Paraguay, Argentina y Chile.
- Podría colapsar el tendido eléctrico, lo que dejaría a amplias zonas del norte salteño a oscuras.
- Las oficinas de control fronterizo (Gendarmería, Aduana, Migraciones, Senasa) podrían quedar fuera de servicio, generando un vacío de presencia estatal.
Los referentes de las comunidades locales advierten que cuando hay filtraciones, todo se viene abajo, y denuncian que llevan una semana alertando sin respuesta suficiente. El Pilcomayo, impredecible y poderoso, vuelve a marcar su presencia. Y esta vez, más que nunca, exige acción urgente.











